
"Dios mío dame paciencia para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para distinguir entre ellas"
La paciencia es la llave que abre las puertas de la sabiduría y la paz interior. Dicho así, todo parece muy bonito y fácil pero ¿qué hacemos cuando estamos a punto de perderla o peor, cuando ya la hemos perdido? ¿Lo dejamos todo y decidimos desesperarnos?
Siempre he creído que Paciencia y Positividad van muy ligadas. Si uno pierde los estribos es porque realmente piensa que no hay escapatoria y antes de buscar una solución, elige la opción más rápida: Gritar y desesperarse (yo soy un poco así).
Y ¿qué hacer antes situaciones desesperantes? Esto es: personas que no se terminan de ir, trabajos malpagados, estudios abstractos sin un futuro determinado ni determinante, madres que no paran de hacernos la vida imposible o canciones que no se bajan del emule...
Quizás no haya una solución clara porque sino todos seríamos mucho más felices y el destino eso no lo permitiría (¡tome usted ahí positividad!). Pero hay soluciones que son parecidas al hechizo de la última hada madrina de la Bella Durmiente: no curan el problema pero sí lo pueden suavizar.
Debemos distinguir entre problema sin solución (la muerte) y adversidad (todo aquello que es contrario a nosotros o se interpone ante lo que nosotros creemos que es la felicidad).
Las adversidades desaparecen cuando dejamos de torturarnos con ellas y cuando nos sentamos a pensar que podríamos estar peor (pero no lo digáis en alto!!!! que al menos a mí siempre me empeoran!!! jaja).
Por tanto, como tercera lección: no desesperemos ante la adversidad, sentémonos, pidamos ayuda si hace falta y busquemos la mejor solución pensando, como diría la niña Annie Hall, que el sol brillará mañana.
Siempre he creído que Paciencia y Positividad van muy ligadas. Si uno pierde los estribos es porque realmente piensa que no hay escapatoria y antes de buscar una solución, elige la opción más rápida: Gritar y desesperarse (yo soy un poco así).
Y ¿qué hacer antes situaciones desesperantes? Esto es: personas que no se terminan de ir, trabajos malpagados, estudios abstractos sin un futuro determinado ni determinante, madres que no paran de hacernos la vida imposible o canciones que no se bajan del emule...
Quizás no haya una solución clara porque sino todos seríamos mucho más felices y el destino eso no lo permitiría (¡tome usted ahí positividad!). Pero hay soluciones que son parecidas al hechizo de la última hada madrina de la Bella Durmiente: no curan el problema pero sí lo pueden suavizar.
Debemos distinguir entre problema sin solución (la muerte) y adversidad (todo aquello que es contrario a nosotros o se interpone ante lo que nosotros creemos que es la felicidad).
Las adversidades desaparecen cuando dejamos de torturarnos con ellas y cuando nos sentamos a pensar que podríamos estar peor (pero no lo digáis en alto!!!! que al menos a mí siempre me empeoran!!! jaja).
Por tanto, como tercera lección: no desesperemos ante la adversidad, sentémonos, pidamos ayuda si hace falta y busquemos la mejor solución pensando, como diría la niña Annie Hall, que el sol brillará mañana.
Un beso,
Ahora, a aplicarlo, que es lo más duro!
Por cierto, la foto es de mí mismo, jodido pero contento.
Rafa
1 comentario:
Ayyyy lo del hechizo de la última hada me ha dejado muerta!!!! me ha encantado!!!!! ;)
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