sábado, 15 de noviembre de 2008

Vivir, vida, amar, amor : contrastes de la existencia humana

Prometo dedicarme solamente a mi
y el aire que me sobra a mi alrededor y el tiempo que se quede en nada (...)
promesas que se quedarán en estas cuatro paredes
como lágrimas en la lluvia se irán.

El otro día escuché una frase que me llegó al alma:
A- ¿Crees que eres víctima de tu vida?
B- No. Más bien creo que mi vida ha sido víctima de mí mismo.
Contexto: La frase es de un preso de la cárcel de Barcelona al que entrevistaron. El hombre había recaído en la droga y cometido distintos delitos leves para poder comprarse droga.

¿Cuántas veces habremos escuchado "esta vida da muchas vueltas", "a ver qué nos depara la vida" o "será lo que Dios quiera"? En fin, hoy rompo el tópico típico y utópico de manos de este hombre anónimo que con lágrimas en los ojos contestaba a una pregunta hecha con una respuesta en principio determinada.

Es curioso como palabras con raíces parecidas representan realidades tan diferentes si nos paramos a pensar:

- Vivir: Es una acción innata del ser humano, que actúa como sujeto agente, limitándose a seguir respirando mecánicamente, alimentándose, etc...

- Vida: Es una realidad abstracta (¡toma paradoja!). El ser humano tiene una vida pero a la vez, su vida lo representa. Se elige unas veces, se impone otras, pero nunca nada está determinado del todo.

* No se puede cambiar el hecho de vivir, pero si podemos cambiar nuestra vida. En contraste, podemos rendirnos a vivir y no podemos rendirnos a tener una vida, porque ya hemos marcado el infinito de la memoria de otros con ella. Y en este caso, no hay mora que quite la mancha.

- Amar: Todo ser humano ama algo o a alguien y así lo desea. Amar no implica ser amado.

- Amor: Es un sentimiento "traicionero" que no avisa y que enciende la mecha del pebetero aun cuando hayamos vaciado el gas del mechero o mojado las cerillas.
Te hace grande, te debilita, te hace sentir que estás viviendo pero nunca te da la vida (porque recordemos que ésa es solo nuestra, como el cepillo de dientes).

* Amar, por tanto, es una acción autónoma del ser humano e inocente que éste necesita y que aunque no necesitara, seguiría provocando; pero el amor es algo más allá, es algo compartido, algo dañino a veces, algo que se puede vestir con el prefijo "des-" para acabar con nuestra felicidad o que se puede aliar a adjetivos o grupos de palabras pandilleras como "no correspondido" que nos apalearán hasta que sepamos ignorarlos, o como "platónico" que vendrán a taparnos en las noches más frías cuando estamos soñando con que se harán realidad.


Diferentes realidades, mismas raíces...

Ésta es la magia de la lengua, y aquí concluye hoy mi papel como el genio del idioma. Si quieren que vuelvan, froten la lámpara a ver que pasa.

Rafa

Lo prometo todo; te lo prometo a ti que nunca estás, a ti que estás veces, a ti que te has reído de mí e incluso a ti que estás sin que ni tú ni yo queramos. (Pinchad)

No hay comentarios: