lunes, 29 de diciembre de 2008

Message in a bottle

La desesperación, el miedo y la frustración son como gotas de lluvia que se desprenden de la misma nube

Hay veces en la vida en las que dan ganas de tirar el dado y mover ficha sin pensar en las consecuencias. Otras, ni siquiera tienes ganas de agitar el cubilete.

Como cada fin de año, me enfrento a este período del año tembloroso y es que, para los que no lo sabéis, últimamente no me llevo bien con la Navidad. Los tres últimos años han dejado pruebas de ello en mi mente, así que para mí, al igual que otras cosas, estos días han perdido su significado de unión, amistad y familia para limitarse a ser los últimos días del año. Aún así, debo decir que me sigue atemorizando la idea de que llegue la Nochevieja.

El otro día leí algo sobre "las personas globo": aguantan las adversidades y se van hinchando, superan las adversidades y las olvidan (sumamos un poco más de aire dentro), dejan de pensar en lo que les sucede y dejan de hacer cábalas pensando en conspiraciones inventadas pero llega un momento en que cuando les pasa algo malo vuelven a recaer en la misma mierda de antes (un poco más de aire) y un día, con la mínima tontería, dejan escaparlo todo; no es algo violento, simplemente se van deshinchando hasta ni siquiera hacer sombra sobre el suelo, se dejan llevar por el viento y acaban tirados en cualquier cuneta esperando a volverse a hinchar.

Curioso, cuanto menos.

(Ya sabéis cuáles son mis fuentes, una cabeza que no para de pensar y un corazón incomprendido que no para de apostar en el Casino de la vida; un viejo ludópata que nunca entenderá que no necesita ganar más de lo que tiene, solo saber utilizarlo).

No hace falta que mande un mensaje en una botella como si fuera un naúfrago. Gracias a Dios, estamos en el siglo XXI ... ¿Ha servido de algo?

martes, 23 de diciembre de 2008

Siempre puede pasar algo peor


Estos días pasados me he dado cuenta de que nos preocupamos de cosas, con o sin razón, pero que depronto puede ocurrir algo que nos deja helados.

Hace una semana yo tenía una abuela en su casa, tranquila, independiente y que esperaba que la llamara y que me llegara a verla. ¿Pero sabéis qué? El trabajo, los estudios, el "estrés" que creemos que tenemos y las ganas de aprovechar el tiempo de ocio hicieron que me desentendiera presencialmente, que no telefónicamente.

El martes, justo hace una semana, me llamaron diciendo que estaba ingresada y ahí estuvo acompañada de su familia hasta el sábado que la pobre nos dejó a todos: tres hijas, cinco nietos, una biznieta muy guapa... Y todo de repente. En esos momentos te das cuenta de que la querías mucho más de lo que tú mismo creías y empiezas a pensar que ya no la verás ni tendrás que "buscar escusas" para no ir a verla.

De ella, me llevó todo lo bueno, nada malo, muchos recuerdos, un par de fotos y espero que un sólo objeto por el que la recordaba en vida y ahora que ya no lo está. Un anillo que espero guardar toda mi vida. La pena es que me tuve que enterar el día de su entierro que sabía mucho más de mí de lo que yo pensaba y que me quería aún más por eso.

Un orgullo de mujer...

Con eso me quedo.


Un besazo a quien pueda leerlo y a ella más fuerte todavía.

Fali

PD. Sacad como moraleja:

- Cuidar a vuestros mayores y no tan mayores
- No preocuparos en demasía por cosas que al fin y al cabo tienen solución porque la muerte es lo único que no la tiene.

Feliz Navidad

domingo, 7 de diciembre de 2008

At the end of the bridge

Las cuerdas que más nos atan a veces son invisibles,
los nudos que más aprietan a veces son los que nosotros mismos hemos atado
y los sentimientos más raros a veces son los más comunes.

Hoy me he dado cuenta de que el ser humano es como Los Simpons: en un capítulo ocurre algo inesperado y al día siguiente el argumento no tiene nada que ver.
Yo siempre digo que recuerdo las cosas que he aprendido pero es cierto que a veces las olvidamos. Ahí está la verdadera magia del hombre corriente.

Un beso, y a seguir viviendo.

Rafa

martes, 2 de diciembre de 2008

Me queo loco


¿Véis la foto? Seguro que os quedáis con la maravillosa vista de la Torre Eiffel, pero seguramente la vida de las personas que pasean a sus pies es mucho más interesante.

Últimamente me he planteado un reto a largo plazo; pero largo, largo... Es tan duro eso de saber que lo quieres está tan lejos de tu alcance. Al menos está vez no me refiero a ninguna meta profesional o sentimental, sino personal (que también existen).

Me voy a la cama melancólico, pero mañana más y mejor.

Y encima han expulsado a Ruth Lorenzo!

Un beso,

Rafa

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Motivéishon


No importa lo empinado que sea el camino, sino la manera en que lo subimos
Nadie considera que su vida sea fácil y de hecho, no lo es. Todo depende de las ganas con las que afrontamos los retos que se nos presentan. Pongamos un par de ejemplos:

- Una persona trabajadora, con dinero y salud. Le deja su pareja. Se le cae el mundo encima.

- Otra que vive en la misma ciudad, separada, con dos hijos y un trabajo precario. Le diagnostican una enfermedad. Lucha por sus hijos, sigue trabajando y sigue para delante.

¿Cuál de los dos lo ha hecho mal? ¿Quién es más débil? ¿Quién lleva una vida mejor?

Gracias a Dios, a ninguno nos pagan por juzgar la vida de nadie y nos sería difícil contestar tales preguntas con rigurosidad y sin caer en prejuicios ni subjetivismos.

A lo que iba, la vida es como una clase de Spinning: al principio pasan los minutos tan rápido que no te das ni cuenta, después hay ejercicios más fáciles, y otros que no lo son tanto, y poco a poco vamos cogiendo el ritmo, lo pierdes de nuevo, te reenganchas, te sientas en la bici, vuelves a la carga, sudas mucho y de vez en cuando le miras el culo al compañero o compañera de turno. Peeeero, siempre será una clase más amena si la cogemos con ganas.

La motivación es lo que convierte un día nublado de playa, en una excusa perfecta para ir al cine!


Un besote,

Seguimos viviendooo!

domingo, 16 de noviembre de 2008

A, de Angel; P, de prioridad; E, de efecto colateral


Congratulations a la murciana Ruth por seguir en el X Factor! La verdad, es que se lo merecía:

Angel, Ruth Lorenzo

A ver si encuentro un einyel así, que me cuide, me proteja y aparezca cuando lo llame. Esta vez, más que nunca, hablo de un ángel, incorpóreo y asexual, no confundamos términos mal pensados.

Por cierto, ¿tú que eres prioridad o efecto colateral?

Pero ¡para! Arrete! /agguet/ como dirían los franceses más finos del barrio de Montmartre, voy a definir mi concepto de ambos términos (la cosa va de definiciones este finde, ¿eh?):

- Prioridad: Parte fundamental en la toma de una decisión. La decisión girará en torno a la prioridad y de manera indirecta, todo plan girará en torno a ella.

- Efecto colateral: La parte de cualquier decisión que acata lo que se le propone. El efecto colateral elige entre un abanico de decisiones reducido.

No sé por qué se me ocurren estas cosas, la verdad, pero pensadlo tranquilamente, no quiero meteros prisa.

Me voy a llamar al angel /einyel/ a ver si me aclara algunas cosas y me da un poco de cariño que falta me hace, o a lo mejor se acaba hartando de mí también.

I am a fighter and I
I ain't goin' stop
There is no turning back
I've had enough!


Status: Starting to fed up of being the critic centre

sábado, 15 de noviembre de 2008

Vivir, vida, amar, amor : contrastes de la existencia humana

Prometo dedicarme solamente a mi
y el aire que me sobra a mi alrededor y el tiempo que se quede en nada (...)
promesas que se quedarán en estas cuatro paredes
como lágrimas en la lluvia se irán.

El otro día escuché una frase que me llegó al alma:
A- ¿Crees que eres víctima de tu vida?
B- No. Más bien creo que mi vida ha sido víctima de mí mismo.
Contexto: La frase es de un preso de la cárcel de Barcelona al que entrevistaron. El hombre había recaído en la droga y cometido distintos delitos leves para poder comprarse droga.

¿Cuántas veces habremos escuchado "esta vida da muchas vueltas", "a ver qué nos depara la vida" o "será lo que Dios quiera"? En fin, hoy rompo el tópico típico y utópico de manos de este hombre anónimo que con lágrimas en los ojos contestaba a una pregunta hecha con una respuesta en principio determinada.

Es curioso como palabras con raíces parecidas representan realidades tan diferentes si nos paramos a pensar:

- Vivir: Es una acción innata del ser humano, que actúa como sujeto agente, limitándose a seguir respirando mecánicamente, alimentándose, etc...

- Vida: Es una realidad abstracta (¡toma paradoja!). El ser humano tiene una vida pero a la vez, su vida lo representa. Se elige unas veces, se impone otras, pero nunca nada está determinado del todo.

* No se puede cambiar el hecho de vivir, pero si podemos cambiar nuestra vida. En contraste, podemos rendirnos a vivir y no podemos rendirnos a tener una vida, porque ya hemos marcado el infinito de la memoria de otros con ella. Y en este caso, no hay mora que quite la mancha.

- Amar: Todo ser humano ama algo o a alguien y así lo desea. Amar no implica ser amado.

- Amor: Es un sentimiento "traicionero" que no avisa y que enciende la mecha del pebetero aun cuando hayamos vaciado el gas del mechero o mojado las cerillas.
Te hace grande, te debilita, te hace sentir que estás viviendo pero nunca te da la vida (porque recordemos que ésa es solo nuestra, como el cepillo de dientes).

* Amar, por tanto, es una acción autónoma del ser humano e inocente que éste necesita y que aunque no necesitara, seguiría provocando; pero el amor es algo más allá, es algo compartido, algo dañino a veces, algo que se puede vestir con el prefijo "des-" para acabar con nuestra felicidad o que se puede aliar a adjetivos o grupos de palabras pandilleras como "no correspondido" que nos apalearán hasta que sepamos ignorarlos, o como "platónico" que vendrán a taparnos en las noches más frías cuando estamos soñando con que se harán realidad.


Diferentes realidades, mismas raíces...

Ésta es la magia de la lengua, y aquí concluye hoy mi papel como el genio del idioma. Si quieren que vuelvan, froten la lámpara a ver que pasa.

Rafa

Lo prometo todo; te lo prometo a ti que nunca estás, a ti que estás veces, a ti que te has reído de mí e incluso a ti que estás sin que ni tú ni yo queramos. (Pinchad)