domingo, 7 de diciembre de 2008

At the end of the bridge

Las cuerdas que más nos atan a veces son invisibles,
los nudos que más aprietan a veces son los que nosotros mismos hemos atado
y los sentimientos más raros a veces son los más comunes.

Hoy me he dado cuenta de que el ser humano es como Los Simpons: en un capítulo ocurre algo inesperado y al día siguiente el argumento no tiene nada que ver.
Yo siempre digo que recuerdo las cosas que he aprendido pero es cierto que a veces las olvidamos. Ahí está la verdadera magia del hombre corriente.

Un beso, y a seguir viviendo.

Rafa

1 comentario:

Azul y Plata dijo...

Me encanta tu blog, lo acabo de ver si , pero los putos emails de facebook acolapsan el hotmail T_T