martes, 24 de marzo de 2009

Una historia bonita...


Bueno, hoy tengo que contar algo bonito (sí, ¡¡por fin!!). Es una historia de estas que se cuentan a los amigos, pero como sé que se aburrirían y no la escucharían porque todo lo que se escape de sus vidas y cotillear no les interesa, lo escribo por aquí.

Hace unos dos años conocí a María. Era una conocida del barrio de mi madre que desde el primer día me dio muy buena impresión. Se presentó como una mujer intuitiva y sin que yo le dijera nada, me dijo que veía que yo tenía un punto de brujito. Me reí. Tampoco le iba a contar mi vida el primer día.

Cada tarde y cada mañana veía a María con hijo de 3 años en la calle. Lo sacaba a jugar y me pedía un cigarro cada vez que pasaba. Cuando no tenía dinero para tabaco, nunca le decía que no, llegándole a dar uno de mis últimos cigarrillos. Así día tras día.

Poco a poco me di cuenta de que esta mujer no solo tenía problemas afectivos, el alcohol y las drogas hacían mella también en su cuerpo. Un día vino a mí, me abrazó y empezó a llorar.

- Estoy embarazada. Mi pareja me ha dejado embarazada y se ha ido con otra.

Ahí empezó la decadencia de María que día a día vagaba por el barrio pidiendo un euro o tabaco para costear la comida de su niño o quizás en vaso de anís que muchas veces le pagamos mi madre y yo aún sabiéndolo. Siempre tenía un rato de conversación con ella y a veces la esquivaba porque la veía que iba de mal a peor. Pobre.

Un día, estando embarazada me enteré de que la asistenta social le había quitado su niño de 3 añitos por estar mal cuidado. Ella disimulaba, lloraba de vez en cuando y me pedía un euro diciendo que era para hablar con su hijo que estaba en Galicia con su tía.

Cuando el pequeño que llevaba dentro nació, otro niño, María decayó y fue a peor aún. Creo que los servicios sociales se lo quitó a los pocos meses. Después de eso, veía cada noche de verano a María bajarse de coches conducidos por hombres mayores y me contaba historias raras que no tenían más intención que indicarme que se estaba dedicando al oficio más antiguo del mundo.

Siempre llorando, siempre pidiendo ayuda ... hasta que un día hace unos 5 meses desapareció.

Mi madre y yo llegamos a la conclusión de que estaba en algún sitio por algo que hubiera hecho. Me dio muchísima pena.

-------

Ayer fui al mercadona con mi madre y vi a María. Llevaba sus dos niños e iba con un hombre de más o menos su misma edad. En seguida nos acercamos a ella y nos abrazó a los dos llorando. Estaba más guapa y más gordita.

"Me está costando mucho" decía mientras lloraba. "Llevo 3 meses en un centro y me estoy recuperando. Pronto volveré a veros, ahora mismo debo seguir allí."

Después se dirigió hacia mí y me dijo "Muchas Zénkiu, Fali"

Yo siempre le decía que confiara, que al final todo iría bien. Y gracias a Dios, espero que así sea.

Se fue llorando y nos dijo que pronto volvería al barrio y nos buscaría, que ahoa mismo no podía.


Dios la cuide, a ella y sus niños.

- Cosas así, te hacen sentir que estás vivo y que no eres tan inútil en la vida.

Por ti, María ;)

http://www.youtube.com/watch?v=UCzz4_FPbug&playnext=4&playnext_from=QL

No hay comentarios: