


Ayer vi Slumdog millionaire que se traduciría como "Millonario sarnoso, pobretón" o algo por el estilo. La película no se merece 8 óscars, se merece al menos uno más (el que se llevó Pé, por ejemplo, aunque no estuviera nominada a esa categoría jaja).
La película habla de muchas cosas, pero yo me quedé con la parte que hablaba del destino: lo que está escrito que debe pasar y lo que, más que escrito, está borrado porque nunca debería pasar. Así me siento yo ahora mismo, un borrón en el lienzo inacabado de un mal artista, sin saber qué está escrito en mi vida y qué está más que borrado.
Ayer además -y aprovechando que estaba malito- vi Vicky Cristina y Barcelona. "Bueno, vale, si decís que es buena me lo creo, pero a mí no me gustó nada". De esta película me quedé con el papel de Cristina. Bardem en algún momento dice "no está contenta con lo que tiene porque no es lo que quiere, pero tampoco sabe lo que quiere, así que debe seguir probando". Eso también es un poco yo, no sé, perdonádme que hable tan en primera persona, pero tú sabes, que mejor manera de reflexionar que contándoselo a uno mismo.
Todavía queda mucho por
Aprender a vivir. Creo que este blog no es como la aspirina, que tiene efectos inmediatos. Haría falta toda una vida para aprender y desaprender cómo vivir en el mundo.
Una historia para la mitad de la semana:Había una vez una bruja que sintiendo que iba a morir, decidió buscar a alguien que la sucediera en su gran papel de mala del reino. Un día, andando por el bosque se encontró con un joven que mendigaba y que no tenía nada que comer.
- Vente a mi casa esta tarde y hablemos. Te daré algo de comer y te propondré un trato.
- Vale -dijo el joven.
Siguió caminando y encontró una muchacha muy bella que gritaba enfuruñada.
- ¿Qué te pasa niña? Le preguntó la bruja dubitativa.
- Me he peleado con mis hermanas porque me quieren casar con un anciano rico que nos mantendrá a todas porque mis padres están muertos.
Una vez más, la bruja la invitó a su casa. La chica aceptó.
Siguiendo su camino, se encontró con un hombre rico y apuesto que se burló de ella pero que guiado por su curiosidad aceptó su oferta.
Por la tarde allí estaban los tres jóvenes: el joven pobre, la chica triste y el hombre rico y arrogante. La bruja les preguntó:
- Si pudiérais pedir un deseo a esta vieja bruja, ¿qué pediríais?
El pobre dijo: "yo pediría encontrar el amor y ser feliz"
- ¿No quieres dinero, chico?¿Ni vengarte de aquéllos que no te han dado ni un pedazo de pan?
- No, señora. He aprendido que en la vida no se gana nada haciendo daño al débil.
Seguidamente, la joven dijo:
- Yo pediría que mis padres estuvieran vivos para que me abrazaran de nuevo.
- ¿Acaso no quieres castigar a tus hermanas por usarte de moneda de cambio? - Preguntó la bruja un poco enfadada.
- No señora, son mis hermanas y a pesar de todo, las quiero.
El tercero que estaba escuchando, tras pensar un poco dijo:
- Yo vivo en una casa con mi esposa. No podemos tener hijos y si queréis podéis venir a vivir con nosotros. No os faltará la comida y os emplearé en mis tierras, tendréis trabajo y nunca más pasaréis penas.
- ¿Y tú deseo?¿Acaso te has olvidado de tu deseo, hombre? Gritó la bruja llena de cólera.
- Mi deseo era hacer feliz a mi mujer para dejar de sentirme desgraciado, pero me he dado cuenta que no hace falta magia de por medio. Solo escuchando a los que nos rodean podemos saber lo que necesitan. No quiero ningún deseo bruja.
Los chicos aceptaron la propuesta. Sería maravilloso decir que se enamoraron y vivieron con el hombre rico y su familia, pero eso rozaría lo utópico, y esto solo es un cuento. Quizás pasó, quizás no ¿a quién le importa?
¿Y la bruja? Murió de pena y asco sabiendo que nadie continuaría haciendo el daño que ella se había propuesto hacerle al mundo y se dio cuenta de lo desgraciada que era por no haber intentado ser feliz.
Moraleja: No intentemos ser feliz haciendole daño a los demás. Si nuestras intenciones son buenas, algún día todo llegará.
Hasta la próxima mis valientes,
Rafa...